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Dice -y dice bien- Laura Santolaya (www.p8ladas.com, viñetas para no perdérselas) que no hay pizza light como aquella que pides para una dirección errónea. Y razón no le falta.

Y es que la pizza (o cualquier otro tipo de bocado) que nunca llegas a probar resulta imbatible si lo que se busca es el mínimo aporte energético, y todo lo que digamos sobre nuestras pizzas artesanas y su ligero acabado no sería más que discutir lo indiscutible. Porque no se concibe nivel de calorías menor que cero, una sola rodaja de berenjena asada ya nos situaría en un irremediable segundo lugar…a un par de calorías de distancia de esta particular pizza light que ilustra muy cachondamente la siguiente viñeta:

 

Esto nos lleva, inevitablemente, a pensar en la cantidad de pizzas light como éstas que viajan diariamente a direcciones ficticias a lo largo y ancho de las calles de nuestra ciudad. Porque así resulta realmente fácil pedirse una o diez pizzas sin preocuparse por la dieta: basta con descolgar el teléfono, marcar el número de tu pizzería favorita y después de darte el gusto de ordenar tu pizza/s predilecta, facilitar una dirección al azar y echarte a disfrutar de tu pizza light: la pizza que nunca llegas a paladear, para ser exactos. Como remedio dietético no tiene punto de comparación.

Por otra parte, estas pizzas no suceden ser tan light cuando, sin comerlo ni beberlo, aparece el alegre repartidor en tu casa asegurando tener un pedido de quince pizzas light para tu domicilio, algo que podrías llegar a ver con buenos ojos siempre que éstas no incluyeran anchoas, nachos y un largo etcétera de ingredientes imposibles de encajar en una pizza para el público en general.

Así que la próxima vez que te apetezca comer pizza siempre existirá la posibilidad de que algún alma cándida te haya enviado -sin mala intención en realidad-, la cena para esa ocasión. Y estos pedidos no suelen ser precisamente pequeños (puestos a pedir pizzas ligeras, cuántas más, mejor…), así que piensa en ir haciendo acopio de colegas y familiares si llegara a darse el caso.

Eso si, tendrás más posibilidades si vives en calles de nombres pegadizos y fáciles de recordar, aquellos nombres juguetones de calles que cualquiera mencionaría de forma totalmente espontánea al pedir una pizza para una dirección falsa:

  • Pizzería: ¿Dirección?
  • Cliente: …Fray Bernardino Sahagún.
  • Pizzería: ¿Número?
  • Cliente: Tres.

Los propietarios con pisos en alquiler en calles como la propia Fray Bernardino Sahagún, número 3 ya han comenzado a movilizarse en fuertes protestas al ver como sus propiedades pierden valor debido al incesante catering pizzero que incluyen de manera inherente. Porque pedidas intencionadamente o no, las pizzas hay que pagarlas si queremos disfrutarlas. Y hay quien no sabe decir que no.

En resumen, la pizza light de Laura también tiene su momento en la vida, claro que si, y por eso nos gusta también a nosotros de vez en cuando ; D


Si en tu caso no quieres pasar por el trago de enviarle pizzas a un desconocido, tranquilo/a. Nosotros preparamos para ti una pizza light pero de las nuestras; de esas que sería una locura enviar a otra parte que no fuera entre tus dientes; por que cuando la ocasión lo merece, es que lo merece. Una pizza de masa fina, sin aditivos y con los ingredientes más frescos del mercado rica en proteínas y baja en grasas: pizza sin remordimientos.

Porque puestos a disfrutar de una pizza, ¿por qué no hacerlo desde el lado más saludable posible?

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