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A veces es muy revelador darse una vuelta por Google y analizar que es lo que más confunde a la gente. Y cómo no, lo gluten-free tiene una posición destacada.

Últimamente escuchar hablar indistintamente de gluten o de gluten-free significa llevarse las manos a la cabeza y poner en marcha las rotativas con todas las alertas preparadas para lo peor.

Y es que por alguna razón –probablemente los esfuerzos de algunas marcas de alimentos por sumarse al último carro de fuego con el único fin de vender más-, el gluten parece estar entrando en el saco de otros demonios como las grasas trans, el aceite de palma y el mismo azúcar: el gluten es el nuevo peor enemigo del consumidor y lo gluten-free su ansiado salvador.

Pues para ti, que has llegado a este posts con la ilusión de saber de una vez por todas qué es el gluten y que significa lo gluten-free para tu alimentación, hemos seleccionado las cinco preguntas más habituales que hacemos los españoles a Google para darles una respuesta lo más concisa posible:

¿Qué es el gluten?

Partamos de una base previa: todos los alimentos pueden contener carbohidratos, grasas o proteínas, punto. En el caso de los cereales como el trigo (que tanto usamos en forma de harina para repostería, panadería, etc.), éstos contienen dos proteínas que unidas a la cantidad suficiente de agua se acaban juntando para crear lo que llamamos gluten, una sustancia elástica y flexible. ¿Recuerdas la textura de la masa de pan? Pues esa elasticidad se debe a la aparición del gluten al mezclar el agua con la harina. Ese es el gluten.


¿Qué cereales contienen gluten?

El gluten se encuentra en mayor cantidad en el trigo, el centeno y a continuación en la cebada, y es más escaso su contenido en la avena y otros cereales.

¿Cuáles son las propiedades del gluten?

Si sabes la importancia de las proteínas en la dieta y te has venido arriba al saber que el gluten es una proteína, te diremos que el gluten no es precisamente de las proteínas con mayor valor nutricional (las proteínas presentes en la leche, la carne o el pescado son más completas a nivel nutricional).

Por otra parte, el gluten resulta ideal para la industria de la alimentación, ya que es el principal responsable de la esponjosidad de productos elaborados con harina y agua como principales ingredientes (el pan o sin ir más lejos, tu querida pizza artesana). Una gran propiedad que todos hemos disfrutado desde pequeños sin saberlo.

¿Quién debe evitar el gluten en su dieta?

En primer lugar aquellos que padecen la denominada enfermedad celíaca (o celíacos, dicho de otra forma), quienes sufren una serie de reacciones negativas al consumir alimentos con gluten (pérdida de peso, pérdida de apetito o fatiga entre muchos otros).

Por otra parte existe lo que se denomina sensibilidad al gluten no celíaca, que se presenta en individuos que no padecen la enfermedad pero que parecen presentar mejoras cuando eliminan el gluten de sus dietas.

Para el resto de la población no hay ninguna razón irrefutable que indique que retirar el gluten de la dieta sea beneficioso, y aún menos pasarse a los productos etiquetados como gluten-free.

Y para concluir, la gran pregunta: ¿El gluten engorda?

Esta es la gran cuestión que mejor representa la confusión que las marcas alimentarias generan entre la población con sus ansias de alcanzar los objetivos marcados a fuego en sus planes estratégicos anuales.

En el momento en que empezamos a ver etiquetas de gluten-free a destajo, el público empieza a sacar sus propias conclusiones antes de informarse debidamente. Si las grandes marcas están retirando el gluten de sus alimentos…¿no será porque el gluten engorda?

Evidentemente, si retiramos de nuestra dieta un porrón de alimentos que contienen gluten, perder peso sería una consecuencia normal. Pero no por eliminar la presencia de gluten en si. De hecho, un estudio publicado en 2013 sobre el impacto del gluten en la salud dice todo lo contrario:

  • Que las personas con enfermedad celíaca tienen a ganar peso debido a que absorben una mayor parte de los alimentos ingeridos a medida que mejoran sus síntomas al retirar el gluten de sus dietas.
  • Que las personas que optan por alimentos sin gluten acaban ganando peso porque consumen más calorías que antes. Cómo hemos comentado ya, muchos productos sin gluten recurren a más grasas y azúcares añadidos para compensar la falta del gluten y su magia de esponjosidad.

Explicado esto, ahí están algunas de las principales empresas alimenticias de las que conocemos de toda la vida haciendo sus esfuerzos por hacernos creer que lo gluten-free (sin gluten) es necesariamente mejor para todo el mundo, igual que la moda de los alimentos fat-free (sin grasas) o de los productos integrales que no lo son en absoluto. Y la realidad es bien distinta.

Por que si no perteneces a alguno de los casos anteriores (ser celíaco o sensible al gluten), no hay ninguna razón para elegir alimentos sin gluten. De hecho, prescindir de los alimentos que contienen gluten supone perder numerosas fuentes de vitaminas, fibras y minerales, necesarios para una dieta equilibrada.

Además, los productos gluten-free suelen reunir ciertas características poco deseables para una buena salud:

  1. Son más calóricos: al retirar aquello que le da la esponjosidad a sus productos, los productos sin gluten suelen compensar esta pérdida con azúcares y grasas añadidas. Por no hablar del impacto que estos dos añadidos pueden tener para una buena salud.
  2. Suelen ser más caros: más procesos supone mayores costes de producción, y eso lo acaba pagando quien lo compra
  3. Pueden ser deficientes en vitaminas, fibra y otros nutrientes.

En resumen, si no te han diagnosticado la enfermedad celíaca o una intolerancia al gluten, no hay ninguna razón para dejarse impresionar por una etiqueta que indique que un alimento es gluten-free.